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Desde dentro · Crónica

Cuando se vacía la parrilla

La parrilla está llena de gente poco antes de las doce. Horas después quedan mecánicos trabajando, neumáticos apilados, zonas de descanso improvisadas y coches entrando a repostar bajo las luces de Montmeló. EventoMotor pasó del grid a la noche para observar qué ocurre alrededor de una carrera que no se detiene durante un día entero.

Zona de repostaje iluminada durante la noche en el Circuit de Barcelona-Catalunya.
Durante la noche, la zona de repostaje continúa activa frente a unas gradas ya casi vacías. A la carrera todavía le quedaban muchas horas por delante.Fotografía: Rubén Sánchez

Una carrera de 24 horas no se parece a sí misma durante 24 horas. A media mañana puede ser una parrilla repleta de gente, teléfonos levantados y pilotos rodeados de aficionados. Pasada la medianoche, en ese mismo circuito, hay mecánicos inclinados sobre ruedas, luces encendidas dentro de los boxes y personas intentando dormir a pocos metros de coches que continúan rodando.

Entre ambas imágenes hay sólo unas horas.

Nuestra primera toma de contacto con las Michelin 24H Barcelona 2026 llegó el viernes por la tarde, cuando fuimos al Circuit de Barcelona-Catalunya a recoger las acreditaciones de prensa. Eran aproximadamente las ocho. La actividad deportiva terminaba para unos y estaba a punto de empezar para otros.

La segunda carrera de Radical Cup Europe había finalizado poco antes y, a las 20:00, comenzaba el entrenamiento nocturno de las 24H, programado hasta las 21:30. Era una buena hora para entrar.

Viernes: entrar

En una zona del paddock, los pequeños prototipos de Radical Cup Europe estaban ya reunidos después de su actividad. A pocos metros, alrededor de los coches de las 24 horas, el trabajo continuaba. Todavía no había público caminando por una parrilla ni ceremonia de salida. Había equipos preparando la noche.

Prototipos de Radical Cup Europe reunidos en el paddock al caer la tarde en Montmeló.
Los Radical de la categoría soporte esperan en el paddock mientras cae la tarde sobre Montmeló.Fotografía: Rubén Sánchez
Acreditación de prensa en primer plano con el pit lane iluminado al fondo durante la noche.
La acreditación de prensa, con el pit lane iluminado al fondo durante la sesión nocturna del viernes.Fotografía: Rubén Sánchez

Después de recoger los pases en el Media Center empezamos a movernos por el paddock y la zona de boxes. En uno de los accesos pudimos entrar en un box pasante y observar muy cerca los ensayos que los equipos realizaban durante la sesión nocturna.

Cambios de piloto. Paradas. Gente entrando y saliendo. Coches llegando con la pista completamente oscura al otro lado.

No hacía falta que la carrera hubiese empezado para entender que una prueba de resistencia se prepara de otra manera. Una operación que el sábado puede costar segundos o minutos se practica el viernes hasta convertirla en rutina.

Una carrera de resistencia también se construye lejos del cronómetro.

El sábado encontramos aquel mismo entorno completamente transformado.

Antes de las doce

Parrilla de las 24H de Barcelona abierta al público antes de la salida.
La parrilla de las 24H de Barcelona durante su apertura al público, antes de la salida.Fotografía: Rubén Sánchez

El acceso a la parrilla comenzaba a las 10:45. La salida estaba prevista para las 12:00. Una hora y cuarto parece mucho tiempo hasta que entras en el grid de una carrera de 24 horas.

Había bastante más gente de la que esperábamos. Familias, aficionados, equipos, invitados y curiosos ocupaban la recta mientras los coches permanecían inmóviles en sus posiciones. A pesar de la cantidad de público, el ambiente todavía era tranquilo. Había tiempo para caminar, acercarse a los coches y detenerse en detalles que poco después desaparecerían detrás de vallas y muros.

Porsche de la clase 992 detenido en la parrilla junto al indicador de su categoría.
Un Porsche de la clase 992 espera en la parrilla junto al indicador de su categoría.Fotografía: Rubén Sánchez

Antes de la salida hubo actuaciones tradicionales y una presentación de Michelin, con Bibendum convertido por unos minutos en otro de los protagonistas de la parrilla. Pero muchas de las cosas más interesantes estaban a ras de suelo.

Una carrera de resistencia como ésta no reúne un único tipo de coche. GT3, 992, GTX, GT4 y las categorías de turismos compartían el mismo trazado durante la prueba. Eso significa prestaciones distintas, ritmos diferentes y varias carreras sucediendo al mismo tiempo dentro de una sola.

Rueda Michelin de competición en primer plano junto a un coche y público en la parrilla.
Un neumático de competición en primer plano mientras continúa la actividad de la parrilla.Fotografía: Rubén Sánchez
Dos cascos de competición apoyados sobre un coche en la parrilla de salida.
Dos cascos esperan sobre el coche mientras alrededor continúa el movimiento previo a la salida.Fotografía: Rubén Sánchez

Los cascos apoyados sobre una carrocería. Una rueda preparada junto al coche. Los nombres sobre las ventanillas. Pilotos, mecánicos y aficionados compartiendo todavía el mismo espacio.

Poco antes de las doce empezaron a desalojar la parrilla. Nosotros dejamos la recta y subimos a la tribuna. Entonces desapareció el escenario. Y empezó la carrera.

La carrera empieza a moverse

Nos sorprendió la salida lanzada. Los coches llegaron agrupados por la recta y, de repente, todo el ruido que durante más de una hora había pertenecido a la gente pasó a pertenecer a los motores.

Desde la grada, el primer impacto fue el sonido. El segundo llegó unas vueltas después.

Los coches más rápidos empezaron a encontrarse tráfico de categorías inferiores mucho antes de lo que imaginábamos. Desde fuera puede parecer simplemente una diferencia de tiempos por vuelta. Visto desde la grada, significa que vehículos con prestaciones muy distintas tienen que negociar constantemente el mismo asfalto. Adelantar deja de ser una circunstancia excepcional y pasa a formar parte de cada giro.

Grada y recta principal del Circuit de Barcelona-Catalunya con público antes de la carrera.
La recta principal durante las horas previas a la salida, con aficionados ocupando las gradas y el entorno del grid.Fotografía: Rubén Sánchez

Nos quedamos un rato viendo cómo la carrera encontraba su ritmo. Después hicimos algo que terminaría definiendo mejor esta Historia que permanecer junto a la pista. Nos fuimos a caminar por el paddock.

Una carrera también ocurre detrás

Apenas alejándonos unos metros del asfalto, el fin de semana tenía otro tono. Había un escenario, food trucks, una pequeña exposición de coches personalizados, puestos de merchandising y tiendas de coleccionismo. Familias paseando, gente comiendo y aficionados entrando y saliendo de las distintas zonas.

El ambiente era sorprendentemente familiar para una carrera que, al otro lado de los edificios, ya estaba consumiendo sus primeras horas.

Y allí apareció uno de esos pequeños detalles que nunca saldrá en una clasificación. Michelin tenía una zona con neumáticos usados de competición que los aficionados podían llevarse. No una miniatura. Ni un llavero. Un neumático.

Uno terminó volviendo a casa con nosotros.

Es una anécdota pequeña frente a una prueba de 24 horas, pero también uno de los recuerdos que mejor explica el ambiente de aquel sábado: una competición seria, con coches y equipos profesionales, que al mismo tiempo permitía al aficionado sentirse muy cerca de todo aquello.

Después de comer abandonamos el Circuit durante unas horas. Queríamos volver cuando fuese otro lugar.

Cuando cae la noche

Zona de trabajo de un equipo durante la noche con neumáticos, herramientas y sillas de descanso.
El trabajo continúa junto a los boxes mientras neumáticos, herramientas y zonas de descanso comparten el mismo espacio.Fotografía: Rubén Sánchez

Y lo era. Regresamos con la carrera ya avanzada y permanecimos en el Circuit hasta aproximadamente las 00:30. Desde los pasillos exteriores del paddock y las zonas accesibles junto a los boxes se veía una escena muy distinta a la de la mañana.

Habían aparecido sillas plegables, colchones hinchables e incluso algún sofá. Mientras unos trabajaban, otros intentaban dormir. No había nada excepcional en ello. Era simplemente la duración empezando a hacerse visible.

Una carrera de 24 horas exige mantener el coche funcionando, pero también mantener capaces de seguir trabajando a quienes lo hacen funcionar. Desde los pasillos exteriores veíamos neumáticos entrando y saliendo, comprobaciones, preparativos y pequeños vehículos transportando carros cargados de ruedas hacia la zona de servicio.

Técnico trabajando sobre un neumático de competición durante la noche.
Un miembro de un equipo trabaja sobre uno de los neumáticos durante la noche.Fotografía: Rubén Sánchez
Juegos de ruedas Michelin preparados en el paddock durante la noche.
Juegos de ruedas preparados en el paddock durante la fase nocturna de la carrera.Fotografía: Rubén Sánchez

El neumático que por la mañana podía servir como detalle fotográfico sobre la parrilla era ahora una herramienta de trabajo.

También empezaba a percibirse el cansancio. No porque el paddock estuviese parado. Todo lo contrario. La diferencia estaba en convivir con dos realidades a pocos metros de distancia: alguien podía intentar dormir en una silla mientras otra persona preparaba la siguiente intervención. Cada box parecía vivir en su propio horario.

El #124

Entre todo aquel movimiento empezaban a aparecer también las consecuencias de las horas acumuladas.

Honda Civic Type R número 124 parcialmente cubierto y con daños en la parte delantera.
El Honda Civic Type R #124 de THRW Honda Racing, parcialmente cubierto después del accidente sufrido durante las primeras horas de carrera.Fotografía: Rubén Sánchez

Cuando encontramos el #124, el daño de la parte delantera explicaba por sí solo que su carrera había terminado de otra manera.

Era el Honda Civic Type R (FL5) #124 de THRW Honda Racing, participante de TCE-TCX. Cuando se aproximaba la quinta hora, el Honda terminó contra las barreras después de un contacto con un Porsche de la clase 992, según la crónica oficial de la organización.

Horas antes habíamos observado desde la grada cómo las diferencias de velocidad obligaban a gestionar continuamente tráfico entre categorías. Ahora uno de aquellos coches estaba inmóvil y cubierto. No hacía falta añadir demasiado más.

Frenar de noche

Más tarde volvimos hacia la pista y nos sentamos al final de recta. Probablemente fue uno de los momentos que mejor explicó la noche.

Los coches llegaban a gran velocidad y concentraban la frenada en muy pocos metros. En la oscuridad, los discos empezaban a hacerse visibles cuando alcanzaban temperaturas suficientes para ponerse incandescentes.

De día, parte de esa violencia mecánica queda escondida por la luz. De noche se ve. Y se escucha.

Horas antes habíamos caminado entre aquellos coches detenidos en la parrilla. Ahora llegaban uno detrás de otro al final de recta después de media jornada de competición. Ellos seguían corriendo. Alrededor, prácticamente todo había cambiado.

Audi R8 LMS GT3 EVO II número 18 circulando de noche por la zona de repostaje.
El Audi R8 LMS GT3 EVO II #18 de Saintéloc Junior Team pasa por la zona de repostaje durante la noche.Fotografía: Rubén Sánchez

El Audi #18 de Saintéloc Junior Team que fotografiamos durante la noche terminaría cuarto absoluto. Ese resultado permitió al equipo francés cerrar el fin de semana como campeón absoluto de la Michelin 24H SERIES European Series y campeón de GT3 PRO-AM.

Pero a aquella hora nosotros no sabíamos nada de eso. Era simplemente otro coche entrando, repostando y regresando a una carrera a la que todavía le quedaba prácticamente toda la noche.

La carrera siguió sin nosotros

Aproximadamente a las 00:30 abandonamos el Circuit. No vimos amanecer desde el paddock. Tampoco estuvimos allí para la bandera a cuadros. El domingo seguimos el desenlace a través de la retransmisión.

A las doce del mediodía terminó una carrera que había comenzado exactamente un día antes.

El Porsche 911 GT3 R (992) EVO #88 de Up2Race, pilotado por Tim Heinemann, Oleksiy Kikireshko, Fabio Grosse y Alfred Renauer, ganó después de completar 741 vueltas. El registro estableció además un nuevo récord de distancia para las 24H de Barcelona. El BMW M4 GT3 EVO #21 de HAAS RT terminó segundo con 740 vueltas y el Mercedes-AMG GT3 EVO #11 de HOFOR Racing completó el podio con 738.

Ese fue el resultado de las Michelin 24H Barcelona 2026. Pero no era exactamente la historia que habíamos encontrado. Durante aquellas horas entendimos que una carrera de resistencia también se construye lejos del cronómetro: en un cambio de piloto ensayado la noche anterior, en una rueda que atraviesa el paddock sobre un carro, en alguien que intenta dormir unos minutos, en un coche cubierto después de un accidente o en un mecánico que sigue trabajando mientras las gradas se vacían. A mediodía, las 24H de Barcelona parecían un gran evento. Pasada la medianoche, parecían otra cosa. Parecían resistencia.

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